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Seminario Internacional | Estrategias de desarrollo económico e integración regional

En el marco del proyecto Jean Monnet "El pasado y el futuro: una mirada desde las dos orillas", el Centro de Excelencia Jean Monnet con la colaboración de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, organizó, los días 28 y 29 de abril de 2014, el seminario internacional “Estrategias de desarrollo económico y procesos de integración regional”.

Reseña

Lunes 28 de abril – Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF)

El evento comenzó con las palabras de bienvenida de Agustín Colombo Sierra, quien destacó la trayectoria de colaboración entre la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y la Universidad de Bologna. Asimismo, señaló el interés persona y de la UNTREF por la integración como  modalidad de convivencia política y desarrollo económico. Acto seguido, el jefe de la delegación de la Unión Europea en la República Argentina, embajador Alfonso Díez Torres, destacó la importancia de la viabilidad económica en los procesos de integración. Recordó que, a pesar de las profecías realizadas en el pasado por académicos ilustres, la viabilidad de los procesos aun depende del capitalismo y sus reglas. Haciendo mención al renombrado libro de Piketty, El capital en el siglo XXI, subrayó la importancia de reconocer la existencia de una dicotomía entre eficiencia económica y equidad, y velar por su equilibrio.

Lorenza Sebesta recordó el planteo que siempre inspiró los encuentros organizados por el Centro de Excelencia Jean Monnet bajo la égida de la Comisión Europea: que la integración regional es un hecho social (social fact), que solo puede existir gracias un acuerdo entre personas (aun mediados por grupos, partidos políticos, etc.) sobre la base del modelo de desarrollo que pretende llevar a cabo. Sebesta señaló que no existen reglas "naturales" del capitalismo, sino algunas interpretaciones –no siempre complementarias– de sus dinámicas y potencialidades. Cada proceso integrador y cada uno de los períodos que experimentan estos procesos se apoyan en una idea de modernidad y un proyecto de modernización en el que se inspiran sus reglas. Revindicó, finalmente, el papel de la política en la búsqueda del modelo de desarrollo a nivel nacional y regional.

Durante la primera sesión, Erik Reinert, en su intervención sobre el papel del estado y del mercado como promotores del desarrollo a lo largo de la historia del pensamiento económico, destacó que desde el siglo XVI, y con más contundencia en el siglo XVII, se creó una corriente que hacía mención a la distinción entre economía financiera y economía productora. Destacó el trabajo del napolitano Antonio Serra, quien reconocía la necesidad de que el estado controlara la economía financiera y obrara activamente a favor de la producción, sobre todo en materia de fortalecimiento de las ciencias y oficios que pudieran contribuir al proceso de innovación, motor del desarrollo. Reinert relató cómo el núcleo de estas ideas, al cual nos referimos hoy en día (de manera un tanto simplista) con la expresión "mercantilismo", fue perdiendo legitimidad a lo largo de la historia, en razón de la difusión de las ideas de Ricardo y de Smith. Crítico de ambos autores, Reinert destacó que la teoría de las ventajas comparativas, que recomiendan una política de laissez faire, condena a los países productores de bienes con poco valor agregado a un estado de subdesarrollo. Desde un punto de vista normativo, planteó que la finalidad del desarrollo económico debería tener como eje principal una distribución equitativa de la riqueza.

La presentación de Joseph Love se concentró sobre la dificultad de conjugar impulsos modernizadores y justicia social en países agrícolas, en particular, a partir de los trabajos de dos autores que trabajaron sobre esta cuestión: el checo-alemán Karl Kautsky (1854-1938) y el pensador ruso y gran teórico del partido socialdemócrata alemán en la década de 1890, Alexsandr Chayánov (1888-1937).Kautsky se ocupó de mirar cómo el desarrollo industrial había afectado a la agricultura y, en particular, por qué la pequeña propiedad lograba subsistir. Ésta, en  lugar de ser desaparecer o ser absorbida aquella de mayor tamaño, tal como sugería la teoría marxista, seguía vigente. Entre los muchos factores que explicaban esta supervivencia se encontraba la capacidad de ofrecer una reserva de mano de obra muy flexible, capaz de ingresar y salir del mercado de trabajo industrial según las necesidades de este sector. Chayánovabogaba por un desarrollo moderno de la agricultura por medio de pequeñas cooperativas progresivamente integradas, que tuvieran en cuenta la heterogeneidad del mundo agrícola y la especificidad social y cultural de los campesinos. Su postura lo puso en conflicto con la política de colectivización de Stalin quien, luego de una serie de vicisitudes de gran dramatismo, lo eliminó físicamente y condenó su mujer a casi  dos décadas de campos de trabajo. Love destacó la influencia de estos autores, en momentos distintos, en el pensamiento económico de Rumania y Brasil, ya que sus planteos parecían responder a interrogantes similares que enfrentaban estos países en su proceso de modernización.

Ricardo Bielschowsky habló de la evolución del pensamiento estructuralista  de la CEPAL hacia el neo-estructuralismo en la década de 1990, señalando las rupturas y continuidades entre ambos enfoques. Entre las últimas, destacó la preocupación de la tradición cepalina por la dinámica económica (progreso tecnológico y crecimiento) y por la dinámica social (distribución), poniendo atención en cómo la particular inserción internacional de los países latinoamericanos condiciona dichas dinámicas. En cuanto a las rupturas, Bielschowsky señaló que las mismas fueron impulsadas por la actualización del pensamiento cepalino a las condiciones internacionales y productivas en la que los países latinoamericanos llevaron adelante sus procesos de desarrollo desde finales de los años ochenta. El enfoque neo-estructuralista buscó diseñar un marco de análisis capaz de comprender cómo se desenvuelven las dinámicas económicas y sociales ya mencionadas en un mundo caracterizado por una mayor apertura a los flujos internacionales de comercio y de capital. Y, asimismo, qué oportunidades y amenazas este mundo planteaba a los países de la región.

En sus comentarios, Roberto Lampa presentó el debate retomando, entre otros temas, la cuestión planteada por Reinert sobre la finalidad del crecimiento económico en un sistema capitalista. Lampa destacó que históricamente el estado ha estado involucrado en esta cuestión, llevando acabo políticas progresistas o regresivas –como es el caso de la Unión Europea en los últimos años.

A partir de sus comentarios, se abrió una vivaz discusión entre los oradores.

Martes 29 de abril – Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF)

El segundo día de seminario comenzó con la exposición de Tibor Palankai, quien se concentró sobre la dimensión centro-periferia en el desarrollo económico de la Unión Europea. En particular, el orador se refirió al vínculo de los países de Europa Central y Oriental con la Unión Europea desde el final de la Guerra Fría hasta al presente. Palankai presentó una serie de indicadores con el objeto de medir los efectos del ingreso de estos países a la Unión Europea en términos de la convergencia con los viejos estados miembro. En particular, se concentró en el caso húngaro, con el que ilustró los retos que implica la integración de un país en desarrollo a un proceso de integración abierto e integrado por economías de mayor desarrollo relativo. Recurriendo a datos estadísticos, Palankai graficó la estructura dualista de la economía húngara, destacando la diferencia de salarios entre el país y la vecina Alemania, así como la dominación de compañías transnacionales, y trazando un cuidadoso juicio caracterizado por luces y sombras.

José Gabriel Porcile abordó en su presentación el tema del vínculo entre integración y desarrollo –entendido como proceso de cambio estructural– desde la perspectiva neo-estructuralista a la que se había referido Bielschowsky durante la jornada anterior. Porcile indagó las causas de las dificultades que enfrenta la región para alcanzar un equilibrio entre desarrollo económico y social. Para hacerlo, destacó la necesidad de tomar en cuenta la inserción internacional de los países latinoamericanos. Desde esta perspectiva, señaló, por ejemplo, que el commodity boom experimentado por los países de la región durante la última década a raíz del cambio estructural de terceros países –en particular, China– condujo, en muchos casos, a la "re-primarización" de sus  estructuras productivas.. Así, el crecimiento económico de estos países no resultó en un mayor desarrollo económico, sino más bien en la profundización de su condición periférica en el comercio internacional. Porcile habló luego, desde un punto de vista normativo, sobre las políticas públicas que podrían contribuir a un desarrollo equitativo, haciendo hincapié en la educación como dimensión crucial.

En su introducción a su presentación, resultado de una tesis de doctorado defendida recientemente, Martín Obaya planteó la esperanza de que su intervención pudiera constituir un eslabón entre la sesión de la mañana –focalizada en temas de estructura– y la de la tarde –orientada a discutir el rol de los agentes en el desarrollo. Su presentación versó sobre las limitaciones que presentan las empresas multinacionales para actuar como agentes promotores del cambio estructural –entendido en los términos neo-estructuralistas discutidos anteriormente por Bielschowsky y Porcile– en procesos de integración regional entre países periféricos, como es el caso del Mercosur. A partir del análisis del comportamiento de estas empresas en el sector automotriz argentino y brasileño, Obaya señaló, en primer lugar, que las empresas multinacionales mostraron reticencia a localizar en la región actividades que pudieran contribuir al cambio estructural, prefiriendo, en cambio, mantener dichas actividades en sus casas matrices. En segundo lugar, señaló que, en la experiencia del Mercosur, las empresas multinacionales operaron de modo tal que, en los casos en los que se registraron ciertos avances en términos de las actividades tecnológicas desarrolladas en la región, éstas se concentraron mayormente en Brasil, sentando las bases para una progresiva divergencia entre los países de la región, en términos de desarrollo económico.

A continuación, Erik Reinert abrió el debate con sus comentarios, recordando cuán importante sería para Europa Central y del Este tomar conciencia de lo que sucedió –y está sucediendo– en América Latina para encontrar herramientas de análisis para su propia situación y vías de salida a su actual estancamiento. Asimismo, resaltó cómo las actividades productivas en las que existen economías de escalas (responsables, según el famoso informe Cecchini, del 85% de la mejora económica europea), estaban ya controladas por empresas de países de Europa Occidental cuando tuvo lugar la ampliación hacia el Este en 2004. Habló también de los dos medios de ajuste utilizados en una economía integrada –ajuste del tipo de cambio (que se hacía en Europa antes de la existencia del euro) o de la mano de obra (enfoque que predomina en los Estados Unidos). Sus observaciones motivaron un extenso y encendido debate entre expositores con la participación del público.

Por la tarde, Marco Brunazzo habló del papel de los grupos de interés en el proceso de toma de decisiones de la Unión Europea. Destacó el clivaje funcional que los distingue, a diferencia del clivaje territorial que suele caracterizar a las organizaciones políticas tradicionales, como los partidos. Aunque la UE sea más pluralista que sus estados miembro en este ámbito, la presencia de tantos grupos de interés en su proceso decisional puede, según Brunazzo, introducir elementos de fragilidad en la democracia europea. Tal es el caso, por ejemplo, del acceso asimétrico a la información y las diferentes oportunidades de intervención política, según su fortaleza económica. Por eso, recordó que la participación de los grupos de interés no garantiza en sí misma ni la existencia de la democracia ni el éxito del proceso de integración, aunque sí lo consideró un elemento de fortalecimiento hacia esos objetivos.

La presentación de Andrés Lopez versó sobre algunas herramientas analíticas para explicar el papel de los empresarios en el desarrollo económico argentino. Contrapuso dos enfoques: el primero de ellos, vinculado al pensamiento económico "heterodoxo", que interpreta la clase burguesa como rentista y especuladora, poco dispuesta a invertir a largo plazo en sectores intensivos en conocimiento –cruciales para el desarrollo–; el segundo, ligado a la visión de la economía ortodoxa, que señala que las causas del escaso dinamismo del sector empresarial radica en la excesiva intervención del estado, que promueve actitudes de tipo rent-seeking. López propuso una mirada alternativa, desde una perspectiva "institucionalista". Destacó, en este sentido, la influencia negativa de algunos rasgos característicos de los países en desarrollo sobre el comportamiento empresarial, tal como la volatilidad de la macroeconomía, el subdesarrollo financiero y la presencia de importantes coaliciones de intereses contrarios a todo tipo de reforma.

Luciana Gil concluyó el panel con una exposición basada en su investigación de doctorado sobre la política comercial argentina. Allí abordó la vinculación entre las dinámicas políticas internas y la evolución del proceso de integración a partir del estudio de un sector concreto del comercio, que históricamente estuvo sujeto a disputas en el Mercosur: el sector del calzado. Repasando las características de las restricciones no arancelarias que regulan el comercio intrarregional de este producto, reflexionó sobre los efectos políticos que generaron, principalmente el apoyo mutuo entre gobiernos y empresarios a nivel nacional en torno a esta forma de orientación de las fuerzas del mercado y, paralelamente, la limitación en la construcción de capacidades regionales para tal orientación.

Mariano Aguas, comentarista del panel, definió las actividades de los grupos de interés como "la otra cara del sistema democrático" y habló de dos dinámicas cruciales a la hora de analizarlas: la dinámica de los intereses y la dinámica del conflicto. Hizo hincapié en lo que consideró la pregunta fundamental de estos temas: ¿cómo se transforma un interés privado en una necesidad pública?

Siguió un último e intenso debate del seminario, cerrado por Lorenza Sebesta con los agradecimientos a los anfitriones y a los colaboradores del evento, a los huéspedes argentinos y extranjeros y a los muchos asistentes.

 

ACTIVIDADES COLATERALES

Aprovechando la presencia en Buenos Aires de Marco Brunazzo, profesor Jean Monnet y director del Centro de Excelencia Jean Monnet de la Universidad de Trento, se llevó a cabo el lunes 28, en la sede de Unibo, un seminario sobre las próximas elecciones europeas. En su exposición, el profesor hizo hincapié en el creciente papel del Parlamento Europeo en el proceso decisional de la UE  y en sus dinámicas internas de funcionamiento, para terminar con una descripción de los desafíos que enfrentan las elecciones –entre los que se destacan el del ausentismo y el creciente euro-escepticismo. Siguió a la presentación un debate sobre los rasgos novedosos de estas elecciones con respecto a las precedentes y sus posibles consecuencias en relación a las respuestas adoptadas para enfrentar la crisis económica.

Por su parte, el martes 29, José Gabriel Porcile dictó una clase especial para alumnos de la maestría en Desarrollo Económico de la Universidad Nacional de General San Martín.

ESTA ACTIVIDAD SE REALIZÓ CON EL APOYO DE LA UNIÓN EUROPEA, EN EL ÁMBITO DE LA ACCIÓN JEAN MONNET.