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Seminario Internacional | Integración y modernización. Teorías y prácticas de las experiencias tempranas

En el marco del proyecto “Integración y modernización: un nuevo marco conceptual para entender la Unión Europea y el Mercosur”, el Centro de Excelencia Jean Monnet, en colaboración con la Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF), organizó, los días 10 y 11 de noviembre de 2011, el seminario internacional “Integración y modernización. Teorías y prácticas de las experiencias tempranas”.

RESEÑA

Lunes 10 de noviembre – Universidad de Bologna, representación en Argentina

Al dar apertura el seminario, la moderadora del encuentro, Luciana Gil, hizo referencia al origen del mismo en el marco del proyecto auspiciado por la Comisión Europea con el objetivo de fomentar espacios de reflexión sobre la integración regional, la acción Jean Monnet.

El ex director de la representación, Giorgio Alberti, después de algunas emotivas palabras de bienvenida, recordó el aporte fundamental del estructural- funcionalismo norte americano en la definición del término modernización. Hizo mención a la importancia de las pattern variables de Talcott Parsons (es decir, a los mecanismos que caracterizan a las sociedades en proceso de modernización, como, por ejemplo, el pasaje del particularismo al universalismo, de la adscripción a la adquisición, etc.) y de las dinámicas de diferenciación a la hora de comprender el alcance y naturaleza del fenómeno. Recordó que la principal preocupación que sustentaba los análisis funcionalistas tenía relación con las amenazas al orden social y político que podían desprenderse de una modernización mal lograda.

Lorenza Sebesta, apoyándose en el caso italiano, puso de manifiesto las ambigüedades de la modernización del país, tal cual surgen de la historiografía más reciente. Se abocó, después, a un intento de conceptualización de los vínculos entre integración y modernización, por medio de ejemplos concretos. Retomó el tema de la importancia del orden social a la hora de definir una modernización como exitosa. Interpretó la política agrícola común como una crucial contraparte de la industrialización y el fordismo à la européenne (control de los sindicatos, altos salarios y altos consumos) llevado a cabo bajo las banderas de la Comunidad del carbón y del acero como un elemento central para contener los peligros políticos y sociales implícitos en los bullentes procesos de modernización que se llevaron a cabo en los países europeos en las Trente Glorieuses.

El sociólogo Göran Therborn, primero entre los huéspedes europeos en intervenir, ofreció un recorrido de los principales significados del concepto de modernidad, a partir del "descubrimiento" de América. Hizo hincapié en las diferencias entre la vía europea y la vía americana a la modernidad, refiriéndose a los distintos papeles de la religión, del nacionalismo y de la estructuración social en los dos casos. Hizo referencia después a los fenómenos característicos de Europa en su etapa moderna, tal como el giro ilustrado y universalista llevado a cabo por la Revolución francesa. Puso énfasis en que la integración no fue un objetivo de la modernidad europea, caracterizada más bien por una interconexión geo-histórica entre los países que fueron sus protagonistas, pero sí de la modernidad latinoamericana, donde los proyectos de federación se entremezclaron con los de soberanía estatal en la etapa temprana de las luchas independentistas.

Hizo hincapié en el trauma de la II guerra mundial, en la convergencia del nivel de desarrollo económico, en el creciente nivel de comercio intra-continental y en las similitudes de los sistemas políticos (centrándose en los partidos demócrata-cristianos) como premisas esenciales del éxito de la integración europea. Habló también de la importancia de los factores externos tales como la "amenaza soviética" y el agotamiento del colonialismo. Entre los actores de la integración, mencionó a las elites políticas "post-imperiales", a los representantes de las grandes industrias y a la Corte Europea de Justicia.

Sugirió también mirar al proceso de modernización llevado a cabo por las Comunidades en términos de "modernización marginal", es decir como un proceso que ayudó a resolver problemas relativos a sectores marginales del nuevo desarrollo económico o, tal vez, los que eran sus víctimas (a nivel europeo), la minería y la agricultura ante todo.

Terminó su exposición preguntándose si sería posible individualizar variables capaces de dar cuenta de las diferencias que caracterizaron las vías a la modernidad en Europa y en América Latina. Sugirió la relevancia de las fuerzas en conflicto a la hora de explicar estas diferencias. Se trataría de guerras civiles, revoluciones y lucha de clase en lo que se refiere a Europa; procesos de secesiones, luchas anti coloniales y exclusión de los nativos en el proceso de modernización de América. Estas fueron las experiencias que en la visión de Therborn, constituyeron vías diferentes a la modernización.

Francesca Fauri comenzó su disertación haciendo mención al Plan Marshall como primer vehículo de modernización para Europa y, a su interior, Italia. Subrayó, sin embargo, que a la salida de la II guerra mundial, la economía italiana había ya acumulado décadas de crecimiento industrial, lo que le permitió hacer uso del input tecnológico trasladado bajo el Plan Marshall con mucha eficacia.

Después de analizar, con la ayuda de algunos cuadros esclarecedores, la calidad del crecimiento económico de Italia en los años cincuenta y sesenta, Fauri hizo hincapié en el rol modernizador de las Comunidades Europeas en las etapas sucesivas, como impulsoras de los procesos de privatizaciones italianas y de la independencia del Banco Central y de su política monetaria, lo que llevó a la oradora a sostener la existencia de un positive EU path dependence.

Sigfrido Pérez Ramírez, acompañado de extensas diapositivas resumiendo su exposición, apostó a una descripción compleja del proceso de europeización de España, que pasó por distintas etapas y esfuerzos modernizadores de diferente índole, a partir del enfrenamiento entre vía despótica y vía europea hacia la modernización, que chocaron entre sí en la guerra civil española, preludio de la segunda guerra mundial. Describió también el "giro modernizador" del régimen franquista a partir del 1959, cuando se substituyó a la gestión económica y social por parte de ejército y falange un gobierno tecnocrático bajo la influencia del Opus Dei. Se centró, finalmente, en las instancias modernizadoras de la integración europea y subrayó el constate empuje por parte de España para que la UE fomentara la cohesión económica y social de sus territorios.

Los comentaristas, Valeria Giordano, Mariano Aguas y Mariana Luna Pont, estimularon a los disertantes con preguntas, pedidos de aclaraciones y propuestas analíticas, como por ejemplo, la realizada por Mariano Aguas, al proponer incluir en la definición de modernización los procesos de nation-building e integración del conjunto social que no están inscripto en una visión economicista del concepto. Mariana Luna Pont propuso a la audiencia una pregunta tan provocadora cuanto apropiada: si todas las modernizaciones parecen ser inacabadas, cuál sería el proyecto subyacente a una supuesta vía maestra a la modernización y como se podría legitimar? Propuso también ahondar en el desarrollo del vínculo entre integración y modernización siguiendo la siguiente pregunta: ¿por qué los dilemas de la modernización dieron lugar a una salida integracionista en Europa después de la II guerra mundial y no en América Latina?

 

Martes 11 de noviembre – Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF) – Centro Borges

Durante el segundo día de seminario, la discusión se centró en el contexto latinoamericano, bajo la moderación de Mariana Luna Pont, que saludó la oportunidad de proceder hacia análisis conjuntos de las dos realidades con un enfoque basado sobre los problemas, más que en comparaciones formales.

José Paradiso abrió su intervención haciendo énfasis en una diferencia crucial a nivel de "discurso sobre la integración", considerándolo un elemento fundante de su propia esencia, recordando que en Europa fueron los cientistas políticos los primeros en ocuparse de integración, mientras que, en América Latina, este rol fue tomado por los economistas. Resaltó cómo en América Latina existieron "pulsaciones integradoras" (después de la crisis de los Treinta, después de la segunda guerra mundial y en los Noventa) y trató de señalar los elementos característicos de cada una de estas etapas. Puso énfasis en la importancia de los elementos estructurales de índole geo-política (perifericidad y cohabitación con un poder hegemónico) a la hora de mesurar la libertad de acción de la región y la conformación de sus proyectos integradores.

Reflexionó sobre la preferencia del término "desarrollo" respecto de "modernización", discusión que animó los debates en la CEPAL, uno de los foros más importantes de discusión sobre el porvenir de la región desde sus comienzos. Hizo también referencia al diferente rol que Marshall, al momento de lanzar el plan de ayuda para Europa, le reservó a América Latina, a la cual aconsejó seguir las huellas norteamericanas, empezando por atraer capitales extranjeros privados para fomentar su desarrollo.

El orador luego trató la temática de la teoría de la modernización, su rol central en la política exterior de Kennedy y las críticas tempranas a su interpretación realizadas por parte de ilustrados economistas argentinos, a partir de Prebisch. Al finalizar, hizo una referencia histórica a los dramas vividos por aquellos países en los cuales los militares actuaron y se legitimaron en tanto agentes de la modernización. .

Gerardo Caetano, reflexionando sobre las realidades de su propio país, Uruguay, se preguntó si el estatus de "país pequeño" podría sesgar su interpretación de la integración como una medida privilegiada de modernización. Explicó cómo la idea de modernizar para Uruguay estuvo siempre vinculada a una "salida hacia el mundo". A mediados del siglo XIX, esta idea se asimiló con los valores universales de la Revolución francesa, a tal punto que, hasta la postguerra, el 14 de julio era la fiesta nacional más celebrada.

Si la inserción en el mundo fue siempre una necesidad antes que una elección para Uruguay, sería importante precisar cómo la integración regional logró encarnar este afán. El orador hizo hincapié en la transformación del Mercosur "fenicio" de los años noventa, orientado exclusivamente al comercio, al Mercosur actual, más atento a los aspectos sociales, y analizó el complejo debate que se está dando al respecto actualmente en su país. Para buena parte de las fuerzas políticas uruguayas, aunque por razones diferentes, la modernización no pasa hoy en día por las instancias integradoras sociales del Mercosur, sino por la réplica del modelo "chileno", de una inserción en el mundo con el objetivo de atraer, ante todo, inversiones extranjeras. Finalmente, reivindicó, la importancia de preservar los aspectos políticos de la integración, un proyecto que no puede reducirse únicamente a sus rasgos económicos, sino que tiene que encontrar espacios institucionales para solucionar conflictos comunes, brindando miradas estratégicas hacia el futuro de modo conjunto.

Giorgio Alberti y Juan Carlos Torre, en sus comentarios, hicieron énfasis, el primero, en la atención que Talcott Parsons ponía en las dificultades de desarrollar una institucionalidad que pueda contener las demandas de participación que surgen en momentos de rápido desarrollo. Torre subrayó el descalabro de la idea de la inserción en el mundo a partir de la integración. Del otro lado, haciendo referencia a cierta animosidad entre Argentina y Uruguay, coincidió en que los conflictos contingentes se sobredimensionan si los actores no tienen una visión del futuro compartida que permita relativizarlos. La integración puede ser vista, entonces, como un marco para encaminar esta visión compartida del futuro.

Al finalizar el encuentro, se retomaron los puntos salientes surgidos durante las dos jornadas de trabajo en una mesa redonda donde participaron activamente todos los expositores y comentaristas. El debate seguirá en una segunda ronda del proyecto, que se realizará en un seminario previsto para los días 79 de mayo 2012.

 

ESTA ACTIVIDAD SE REALIZÓ CON EL APOYO DE LA UNIÓN EUROPEA EN EL ÁMBITO DE LA ACCIÓN JEAN MONNET.