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Conferencia | De la Nación a la Integración. Historias e Idearios entre Sudamérica y Europa.

En el marco de las celebraciones por el 150º Aniversario de la Unidad de Italia y en concomitancia con la fecha de su proclamación, 17 de marzo de 1861, el Centro de Excelencia Jean Monnet de la Universidad de Bologna, representación en Argentina, organizó la conferencia “De la nación a la integración. Historias e idearios entre Sudamérica y Europa”.

Bajo la coordinación de Giorgio Alberti, fundador de la sede, intervinieron en el encuentro:


Alberto Filippi, Universidad de Camerino, Italia
La configuración histórica de las identidades: las insidias de los nacionalismos y la integración plurinacional

Lorenza Sebesta, Universidad de Bologna, representación en Argentina
Pertenencia nacional y patriotismo europeo: en viaje de Italia a Europa

Al finalizar el encuentro, Paulo Köbler, cantante lírico y alumno de la Maestría de Relaciones Internacionales de la representación, ofreció una presentación de arias de inspiración risorgimentale.

 

RESEÑA

En su introducción, el fundador de la representación, Giorgio Alberti, hizo hincapié en el rol desarrollado por parte del Presidente de la República Italiana Napolitano en los festejos de la Unidad italiana. Leyendo pasajes de su discurso -editado por el Centro de Excelencia-, enfatizó su voluntad declarada de considerar la unidad desde una perspectiva "non provinciale", es decir, ante todo, europea: la integración no constituye un límite, sino un horizonte más amplio de acción para solucionar los problemas más profundos  que todavía  socavan a la unidad del país. Concluyó su intervención recordando que el concepto y el sentido de Italia como país preceden por muchos siglos la conquista de la unidad política. Como elocuente prueba de dicha circunstancia, leyó un emotivo pasaje del gran poeta  Petrarca (1304-1374) dedicado a lo que ya entonces llamaba su "patria": Italia.

A continuación, Alberto Filippi desarrolló el tema de los paralelismos entre los procesos de independencia latinoamericanos y el proceso de unificación italiano. Expuso la necesidad de encontrar, para ambos, un marco regional mas amplio, en el cual, así como pasaba en el Imperio romano, jus communis (un marco  de derecho  común a todo los  territorios del Imperio) y iura propria (los usos locales de cada población) coexistan para conferirle a una federación  cohesión y pluralismo, bases necesarias de estabilidad. Concluyó haciendo referencia a la necesidad de construir puentes entre Europa y América Latina y homenajeando a un escritor cuya vida se desempeñó justamente entre ambas orillas: Italo Calvino.  Con palabras tomadas de una conversación entre Kublai Kahn y Marco Polo (en Le città invisibili, 1972), se refirió a la necesidad de que dichos puentes, aun airosos y livianos en su  apariencia, se conformen de sólidas piedras.

Por último, Lorenza Sebesta comenzó su intervención analizando los vínculos  entre el nacimiento de Italia y el contexto europeo. Sin querer disminuir el valor de los grupos intelectuales que le dieron sustento ideal al proceso, la oradora puso énfasis en las circunstancias fortuitas que permitieron al reino sardo-piamontés fortalecerse territorialmente –vencer a Austria con el apoyo de Francia y ganarle el territorio de Venecia con el apoyo de Prusia. Haciendo breve referencia a la cuestión romana, subrayó también el carácter táctico del apoyo a la unificación del país por parte de Napoleón III, preocupado por crear un Piamonte fuerte ma non troppo, y cómo su derrota en contra de Prusia constituyó una premisa esencial por la feliz conclusión de la obra de unificación. Se refirió después a la dificultad de definir la esencia del sentido nacional italiano. Basándose en la interpretación del historiador Giuseppe Galasso (Stato nazionale  democrazia latina: il modello italiano, 1999), sugirió la importancia de considerar la histórica contraposición entre país legal y país real, lo que llevó el sentido nacional a consolidarse no alrededor de las instituciones, como ocurrió en otros países, sino en contra de ellas. Para aclarar el sentido de sus palabras, detalló el ejemplo de la Primera Guerra Mundial. Terminó su intervención hablando del ancoraggio internazionale de la República italiana gracias al artículo 11 de su Constitución de 1948. La oradora interpretó la convergencia de las fuerzas católicas y comunistas sobre este texto como un logro fundamental para el porvenir del país. Ofreció una doble lectura de  la voluntad de  auto-limitar  su propia soberanía a favor de un ordenamiento internacional que garantizara la paz como intento: 1.  de superar el balance de poder como sistema de garantía  de orden internacional; 2. de superar el nacionalismo extremo por medio de un cosmopolitismo que se iba a concretar, algunos años después, en el europeísmo.

Al finalizar el encuentro, Paulo Köbler, cantante lírico y estudiante de la Maestría en Relaciones Internacionales de la representación, ofreció a la audiencia su interpretación de algunas arias operísticas italianas. La primera ópera elegida fue la Tosca de Puccini (1900), por su trama pre-renacentista (siendo su ambientación histórica  la primera República, Roma, y la batalla de Marengo, 1798-1800, y la lucha entre los patriotas, en los cuales Cavaradossi,  y la policía papal.  De la Tosca, Paulo cantó el radiante Recondita armonia (I acto) y el último, estremecedor, E lucean le stelle (III y  último acto). Enseguida, el tenor entonó las notas del Nessun dorma, de la Turandot de Puccini (1917). Aunque, por su título, podría parecer un llamado a las armas,  Nessun dorma no es más que una lindísima aria de amor.

El acto terminó con un emotivo coro de toda la audiencia. La pieza elegida no podía no ser el Va pensiero del Nabucco de Verdi (1842), momento en el cual, como es sabido, los esclavos judíos lamentan la pérdida de su patria (Sión)  por mano de Nabucodonosor –lo que, a los ojos de los italianos risorgimentali sonaba como una metáfora evidente de la "usurpación" austríaca. Rossini definió  a este coro como aria per soprani, contralti, tenori e bassi, haciendo hincapié en la unicidad de su  línea melódica, donde todas las voces cantan al unísono.

¡Fue oportuno que un cantante brasileño, con estudios en Alemania, trajera a Argentina los cantos de liberación de Italia! A todos pareció un adelanto de la mejor utopía cosmopolita kantiana.

 

ESTA ACTIVIDAD SE REALIZÓ CON EL APOYO DE LA UNIÓN EUROPEA EN EL ÁMBITO DE LA ACCIÓN JEAN MONNET.