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Seminario Internacional | Ideas e instituciones: ¿Motores de la Integración Europea?

En el marco de proyecto “Desafíos de la modernidad e interpretaciones de Europa”, el Centro de Excelencia Jean Monnet (CEJM) organizó, el día 15 de noviembre de 2010, el seminario internacional "Ideas e instituciones: ¿motores de la integración europea?"

RESEÑA

15 de noviembre de 2010 – Universidad de Bologna, representación en la República Argentina

Lorenza Sebesta, directora del Centro de Excelencia Jean Monnet, introdujo la iniciativa, explicando que se trata del primer capítulo de un ciclo de tres eventos que se van a desarrollar con el nombre de “Desafíos de la modernidad e interpretaciones de Europa” (Intimations of modernity and European responses en su versión original), bajo el auspicio de la Comisión Europea y su Acción Jean Monnet, a lo largo del año académico 2010-2011.

Debajo se encuentra la transcripción de su breve discurso:

"El título del ciclo se refiere alusivamente a la modernidad, o sea a los desafíos que la modernidad ha impuesto a Europa a lo largo de su desarrollo. Permítanme aclarar, ante todo, que soy consciente del hecho de que el significado de modernidad es muy controvertido y que hay más de una definición de lo que Max Weber, con su reconocida capacidad de capturar lo complejo con definiciones breves, define "el desencantamiento del mundo.

Aún consciente del peligro de las simplificaciones, me atrevo a sugerir tres de los posibles contenidos de este concepto que espero puedan ser útiles para nuestros seminarios. Desde un punto de vista epistemológico, podemos interpretar la modernidad como el resultado del surgimiento del método científico (de esta revolución empezada en el siglo XVII que, según un autor, rompió "con los métodos tradicionales para demostrar la verdad o la falsedad de un argumento"); desde el punto de vista de las relaciones internacionales podemos considerar que la modernidad se puso en marcha a partir del nacimiento del orden de los Estados a Westfalia (1648); en lo económico y social, se podría interpretar como el pasaje de la sociedad tradicional agrícola hacia la sociedad industrial a partir del final del siglo XVIII.

Europa ha sido protagonista de todos estos pasajes cruciales, no sólo en su mismos territorios, sino en las partes del mundo que, por lo bueno y por lo malo, entraron en contacto con ella.

Al mismo tiempo, puede decirse que la integración europea fue una respuesta a los desafíos que los desarrollos en las tres áreas mencionadas les lanzaron a las sociedades que se encontraron involucradas en ellos. Trató de obviar los éxitos nefastos de las acciones de Estados que se habían transformado de nacionales en nacionalistas y, por ende, perfectas máquinas bélicas; trató de lidiar con las consecuencias más brutales del pasaje de las sociedades tradicionales y agrarias a las industriales y ciudadana; trató, en fin, de suavizar el universalismo homogeneizador de la Ilustración con la construcción pactada de soluciones regionales bajo el signo del pluralismo.

Los diálogos que vamos a celebrar al interior del ciclo parten de esta premisa: que la integración fue parte de la respuesta que las sociedades europeas, sus intelectuales y sus líderes políticos le supieron dar a estos desafíos. La tarea que nos hemos propuesto con este primer seminario es comprender cuáles fueron los rasgos específicos que tomaron estos desafíos al salir de la Segunda Guerra Mundial y cómo las ideas e instituciones que conformaron a las primeras comunidades buscaron responderle".

 

Luego se dio inicio al seminario con la intervención del primer orador, Claudio Jedlicki, que habló de "la contracción europea como fuente de inspiración no mimética a las dificultades de la integración entre países en desarrollo". Empezó su intervención aludiendo a los desafíos morales y materiales más urgentes a los que se enfrentaron las sociedades europeas al salir de la segunda guerra mundial. Hizo hincapié no solamente en la dificultad, sino en la excepcionalidad del contexto en el cual tomó inicio la integración. Subrayó cómo el éxito de Jean Monnet había sido resolver una ecuación compleja con múltiples variables geopolíticas y económicas en un solo plan (la CECA), cuyas claves de éxito, subrayó, no deben buscarse en los rasgos formales, sino en el método.

El hecho de empezar a preocuparse por la producción del acero y del carbón, dos productos cruciales en el desarrollo industrial y en las relaciones bilaterales entre Francia y Alemania, le dio al proceso una fuerza de atracción muy alta hacia la población en general. Por el contrario, subrayó cómo la integración comercial fue, y sigue siendo, un proceso muy poco movilizador, porque sus etapas parecen una abstracción más que un medio susceptible de concurrir al crecimiento económico y al bienestar general.

Habló después de las ventajas y desventajas de los procesos de apertura comercial, deteniéndose sobre los temas del desvío de comercio y del desvío de inversión y viendo cómo factores estructurales y características propias de los países que integran dichas áreas regionales pueden incidir en estas dinámicas. Entre otras, subrayó la amplitud de los mercados internos de cada país, así como su nivel de desarrollo industrial. Hizo hincapié en la importancia de complementar la apertura comercial con una integración productiva que permita la creación de cadenas de valores regionales.

En este contexto, sugirió una serie de medidas posibles para fortalecer el camino hacia la integración de América Latina. Por ejemplo, una reglamentación conjunta, por parte del Mercosur, de las inversiones extranjeras directas así como formas de cooperación en materias de investigación científica y tecnológica sobre la base de las especialidades y centros de excelencias desarrollados a nivel nacional.

Subrayó los efectos de los tipos de cambio sobre el comercio y la importancia de integrar el componente monetario en las recetas comerciales y productivas. Frente a la actual reducción de la importancia del mercado intra-Mercosur versus el mercado externo, se preguntó si los estados estarán dispuestos a delegar, al menos en parte, su poder político, y propuso que, en el diseño institucional que se desarrolle en el bloque, el peso de Brasil le permita ejercer un poder de veto, pero no imponer sus decisiones por sí solo.

Por otro lado, invitó a una lectura detallada de las cifras: en este caso, la mayor exportación hacia países como China parece estar induciendo una re-primarización de los sistemas productivos de los países del Mercosur, algo que las medidas sugeridas anteriormente podrían justamente limitar. Terminó llamando la atención sobre la importancia crucial de la pregunta: ¿qué tipo de desarrollo queremos? Una pregunta que tiene que preceder y moldear las hipótesis de integración futura.

 

José Paradiso, al comentar la intervención de Jedlicki, destacó la importancia de tres elementos en los procesos de integración: las circunstancias, el liderazgo y los intelectuales. Hay que tomar en cuenta el peso de las circunstancias –que, en un sistema cada vez más interconectado, tienen mucho que ver con los acontecimientos externos y los impactos de éstos en la región. Por eso se vuelve tan crucial el rol del liderazgo, es decir, de hombres políticos que tengan un conocimiento certero de los hechos y de los "posibles" en ciertas circunstancias.

Sin embargo, tienen importancia también los intentos de racionalización de un fenómeno, para poder ofrecer una visión del futuro en la cual el fenómeno mismo (la integración, en esta instancia) pueda jugar un rol positivo. Citó las miradas de intelectuales como Ernst B.Haas, Karl Deutsch y Amitai Etzioni, que veían en la integración europea un medio para crear sistemas de seguridad más que áreas de libero comercio, siendo que el gran tema de Europa había sido su proclividad a la guerra. En la CEPAL, por el contrario, el tema de la integración se instaló a partir de los años ’50 como medio de crecimiento económico, en el momento de agotamiento del modelo de sustitución de importaciones.

Subrayó cómo el Tratado de Asunción, que dio origen al Mercosur en 1991, nació, por otro lado, al querer Sarney y Alfonsín instalar un componente político en el proceso de integración, como medio de fortalecimiento de las jóvenes democracias en un clima, hoy olvidado, de temor bélico entre los dos países.

 

Andrea Manzella habló de "El principio democrático en la Unión Europea: formas y procedimientos". Empezó su intervención preguntándose: ¿cuál es la fuente de legitimidad de un poder supranacional? Aclaró que, en el caso de la UE, esta pregunta esta aún más presente porque los actos de la Unión despliegan sus efectos no solo sobre los estados miembros, sino más bien sobre sus ciudadanos.

Al tratar de encontrar las fuentes de esta legitimidad del punto de vista constitucional, hizo hincapié en las constituciones de los estados vencidos, en particular el artículo 11 de la Constitución italiana (1) y el artículo 24 del Grundgesetz alemán (2). En este último caso, subrayó cómo había sido, al reconocer su responsabilidad hacia Europa, que la República Federal se comprometía a delegar parte de su soberanía a un sistema supranacional comprometido con la democracia, el estado de derecho, los principios sociales y federativos (art. 23).

Al otorgar cada vez más poderes a Europa, la Unión tiene que fortalecer cada vez más la representatividad de su sistema. ¿Cómo lograr el equilibrio entre una mayor soberanía de la UE y una UE más democrática? El Tratado de Lisboa prevé tres modalidades del principio democrático:

  • la forma representativa clásica
  • la democracia de los derechos
  • la democracia representativa

El orador se detuvo sobre la complejidad de la primera forma de democracia, al ser necesario por el Parlamento Europeo coordinar sus funciones con los parlamentos nacionales, con los cuales está vinculado bajo el principio de fusión y no de delegación.

 

Norberto Consani, en sus comentarios, llamó la atención sobre el peligro de que la democracia representativa se transforme en una formalidad a la cual no corresponde un contenido verdaderamente "republicano". Recordó cómo el acenso de numerosos partidos de tipo fascista en la Europa de entreguerras había sido legitimado por el voto popular. Subrayó también el doble discurso de que se hace responsable la UE al escribir buenas normas sobre los derechos humanos sin ser capaz de imponerlas a sus propios estados miembros. Dio el ejemplo de la normativa francesa en materia de expulsión de los gitanos.

Se preguntó si no sería mejor hablar de democracia republicana mas que representativa. Y propuso tratar de entender la integración como garantía de ejercicio de la democracia en los estados miembros. En lo que se refiere a América Latina, subrayó que, a pesar de la Carta Democrática Interamericana (11/IX/2001), continúan teniendo lugar acontecimientos como lo de Honduras y Ecuador.

Finalmente, orador y comentarista concordaron en la necesidad de una continua acción de "pedagogía popular" hacia la democracia.

 

Por su lado, Luigi Majocchi habló del tema "La agonía del sistema europeo de Estados y los primeros proyectos sobre los Estados Unidos de Europa". Concentró su atención en las influencias del sistema internacional sobre la naturaleza de los estados que en él participan. En un sistema internacional donde predomina la guerra, como fue el del balance de poder en Europa a partir de 1870, los Estados se vuelven pronto sistemas políticos en los que predomina el afán por la seguridad militar, que impide la consolidación de una verdadera democracia y la búsqueda del "mundo de los fines".

Majocchi trazó una historia de los proyectos de integración europea a lo largo del siglo XX, subrayando la existencia de planes con significados distintos: el Lebensraum hitleriano fue un proyecto de integración, pero al servicio de la Alemania hitleriana y no de los ciudadanos de toda Europa. Se detuvo después en los planes producidos por el federalismo de matriz británica, muy influenciado por los federalistas de Estado Unidos, y por el federalismo italiano. Entre las destacadas figuras, hizo hincapié en los nombres de Luigi Einaudi, Mario Albertini y Altiero Spinelli.

 

Miguel Ángel Ciuro Caldani, al comentar su intervención, se detuvo sobre tema del origen de la violencia y de la opresión –si son los estados o los hombres quienes oprimen a los demás, insistiendo sobre esta última visión. Tal como lo había hecho Norberto Consani, aunque con diferentes matices, enfatizó la importancia de que el estado, cualquiera sea su tamaño y organización interna (unitaria o federal) sepa encontrar medios para garantizar su misma naturaleza republicana.

Enfatizó también la importancia de tomar en cuenta la complejidad de la vida y relativizar la importancia del componente económico, mirándolo como una de las muchas piezas que tendrían que conformar a la integración.

 

Notas:

 

(1) http://www.governo.it/governo/costituzione/principi.html
(2) http://www.bundestag.de/dokumente/rechtsgrundlagen/grundgesetz/gg_02.html

 

ACTIVIDADES COLATERALES

En ocasión de su visita en Argentina, el CEJM auspició la presencia de los participantes en el seminarios en distintos eventos, entre los cuales:

El 16 de noviembre, Luigi Majocchi dictó una conferencia sobre "El proceso de integración europeo", en el Colegio de Abogados de La Plata. El 18 de noviembre, en la sede del Centro Borges de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, ofreció una conferencia sobre "Las vías de salida de la crisis europea: ideas e instituciones".

El mismo 16 de noviembre, en la sede del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Andrea Manzella estuvo a cargo de una sesión académica sobre "La Unión Europea en el nuevo contexto global".

 

ESTA ACTIVIDAD SE REALIZÓ CON EL APOYO DE LA UNIÓN EUROPEA EN EL ÁMBITO DE LA ACCIÓN JEAN MONNET.