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Seminario Internacional | Derechos humanos, definirlos y defenderlos. El rol de los parlamentos regionales

El Centro de Excelencia Jean Monnet (CEJM), junto con el Istituto Italiano di Cultura, organizaron el día 29 de marzo 2010 el seminario "Derechos humanos, definirlos y defenderlos. El rol de los parlamentos regionales".

RESEÑA

Después de los saludos de la directora del Istituto, Giuliana Dal Piaz, el embajador de Italia en Argentina, Guido Walter La Tella, quien hizo alusión a las distintas instancias de foros internacionales en las cuales Italia se concentró en la defensa de los derechos humanos como brújula de su política exterior.

Luego tomó la palabra Caroline Schmidt, representante del sector político de la Delegación de la Unión Europea (UE) en Argentina, cuya comisión auspicia, a través del programa Jean Monnet, el Centro de Excelencia. La representante expuso la importancia del respeto de los derechos humanos en lo que se refiere la política interna y externa de la UE, subrayando cuánto de las políticas de cooperación, en términos de programas y de financiamientos, están dedicados a estos temas.

La directora del Centro de Excelencia Jean Monnet, Lorenza Sebesta, destacó que el encuentro se enmarca en una línea de reflexión sobre los parlamentos regionales iniciada el 9 de noviembre de 2009, con una conferencia sobre el rol de las instituciones representativas regionales en la articulación de la democracia. Sebesta se detuvo después sobre las pautas interpretativas que dieron origen al evento. Si es verdad que el derecho es un valioso aporte a la civilización, hay que reconocer que, a la vez, es el resultado de su progreso. Este doble vínculo es claro en lo que se refiere a los derechos humanos donde, si existe una natural compasión universal por las víctimas, no existe todavía un sentido de justicia compartido. Y es éste el que debe difundirse para que el trabajo de los jueces no quede aislado, sin conexión con los avances sociales y culturales de una comunidad. Son estos avances, y no sólo ni tanto el poder de represión, los que podrán garantizar, en el largo plazo, un mayor respeto de los derechos humanos. En este sentido, lo que es sumamente importante en las sentencias de los jueces son sus razones argumentativas. Éstas podrían, ser tomadas como punto de partida de la reflexión política en los parlamentos regionales, ayudando a crear un sentido de justicia compartido que nos lleve a percibir, por ejemplo, un fenómeno como la trata de personas como una forma de esclavitud moderna y susceptible, por ende, de un definido rechazo ético (tal como el que se suscitaría actualmente ver a un amo con su esclavo).

Bajo la moderación de Mariano Garreta Leclercq, la primera reflexión estuvo a cargo de Carla del Ponte, quien, a partir de su extensa experiencia en el tema, se refirió a la vinculación entre política y justicia, considerando que más allá de las declaraciones de derechos humanos y las garantías escritas que existen a nivel internacional de protección a estos derechos, es fundamental la voluntad política para hacerlas efectivas. Dando ejemplos a partir de su propia experiencia, consideró que la discusión y la persuasión en todos los ámbitos posibles (estado y sociedad civil; a nivel nacional, regional e internacional) son elementos fundamentales para influir en las percepciones y, así, presionar para que las garantías de los derechos humanos sean efectivas. Los jueces no pueden llevar a cabo su trabajo sino con la colaboración de los estados bajo cuya protección, muchas veces, los criminales se refugian para sustraerse de la justicia.

A su exposición siguió la de Mónica Pinto, quien elaboró la idea de la centralidad de los argumentos y consideró de importancia fundamental la participación los parlamentos regionales en la construcción de un significado común de los conceptos que conforman los derechos humanos. Según ella, la representatividad de los parlamentos dentro del estado permite que ellos sean los espacios de regulación y limitación a los derechos. Por un lado por medio de la provisión de los procedimientos formales (leyes) y, por el otro, siendo el ámbito de discusión donde se fija el contenido y los límites de los valores que rigen una comunidad.De esta forma, se garantiza la legitimidad de las decisiones en torno a estos derechos, algo que podrían garantizar también los parlamentos regionales a escala mayor. En el caso del Mercosur, si bien limitado aún en sus prerrogativas, consideró que puede contribuir sustancialmente a la coordinación de las políticas públicas sobre derechos humanos de los distintos estados partes, así como acercar las visiones para alcanzar acuerdos sobre los criterios básicos que deben regirlas. La contribución de ambas actividades apuntaría a una mejora de "las situaciones contextuales", algo que tiene una incidencia primaria en el nivel de respeto de los derechos humanos.

Por su lado, el filósofo Gianni Vattimo dejó sentada su oposición a cualquier definición dogmática de los derechos humanos, asegurando que su esencia no se deduce de principios universales, sino que se construye de manera histórica y cultural, en el curso de una negociación perpetua entre visiones diferentes. Consideró que los parlamentos regionales pueden ser un lugar privilegiado de esta negociación, al garantizar libertad de expresión a distintas culturas. Por eso, dejó constancia de las definiciones necesariamente vagas de los derechos humanos. Apuntó que aún conceptos básicos como la no violencia (en el sentido de no ser matado), pueden justificar derechos de índole opuesta.

La primera sesión concluyó con una serie de preguntas que estimularon la discusión entre el público y los expositores y que se concentraron en la forma de definir los derechos humanos y en la relación entre política, derechos humanos y economía.

La segunda sesión se concentró sobre las experiencias concretas en temas de políticas públicas, nacionales o regionales, que incorporan el respeto de derechos humanos. Bajo la moderación de Cath Collins, la sesión comenzó con la intervención de Renate Weber, quien, a partir de su larga trayectoria personal, académica y política, en el tema del respeto de los derechos humanos, proveyó algunas elocuentes ilustraciones sobre naturaleza y practica en este campo. Recordó la enseñanza recibida por Louis Henkin, el founding father de la disciplina de los derechos humanos en la Universidad de Columbia, según el cual "human rights is about blaming and shaming". Señaló a los parlamentos regionales como lugares donde se puede poner en práctica esta enseñanza. Para que tenga eficacia, sin embargo, es necesario saber qué son estos parlamentos, cómo funcionan y a quién representan. Ella recordó que los diputados tienen que pensar en el bienestar de todos los ciudadanos europeos (ya que la legislación europea afecta a todos ellos) pero, a la vez, cada uno de ellos representa también a sus electores, es decir, a quienes los eligieron en tanto representantes de sus intereses. En tercer lugar, un/a diputado/a es una persona con su propia trayectoria e ideas, y estas también se expresan en su actividad. Dio ejemplos de los logros y de las debilidades en las actividades del Parlamento Europeo vinculadas al terma de la protección de derechos fundamentales. Aunque partiendo de argumentos distintos, la diputada llegó a la misma conclusión de Gianni Vattimo, al decir que la lucha por los derechos humanos "no se acaba nunca".

Centrándose en el caso de Mercosur, Andrea Gualde señaló que, si bien el parlamento y algunos foros creados en torno a este proceso de integración no tienen fuerza vinculante como el Parlamento Europeo en varias materias, sí son fundamentales para facilitar respuestas políticas a las debilidades regionales en temas de derechos humanos. Dio el ejemplo de la Reunión de Altas Autoridades Competentes en Derechos Humanos del Mercosur (conocida como RAADDHH), en la que participan miembros de los poderes ejecutivos de todos los países del bloque y que ha cumplido un importante rol de coordinación entre los países sobre las formas de implementar algunos derechos básicos.

Resaltó la reciente creación del Instituto de políticas públicas de derechos humanos del Mercosur para dar asistencia a los estados con el objetivo de fomentar la adecuación normativa al derecho internacional referido a la protección de los derechos humanos y planteó como preocupación la "inflación de órganos" (considerando desde el parlamento del Mercosur hasta la Corte Interamericana y la posible creación de un parlamento de UNASUR), que podría dispersar los esfuerzos por mejorar dicha protección.

Gastón Chillier compartió esta preocupación y agregó otras específicas para el mismo caso del Mercosur. En particular, destacó el impacto político en las arenas internas de algunos fallos históricos de la Corte Interamericana, a la cual las víctimas pueden recurrir cuando no encuentran respuestas dentro de su propio estado. Se permitió dudar sobre la capacidad de las instituciones de índole política del actual Mercosur de alcanzar una eficacia similar. Señaló que el mandato con el que cuenta hoy el Parlamento del Mercosur no es claro en relación a su rol en la materia de derechos humanos e indicó que, si bien la articulación de los distintos órganos regionales defensores de los derechos humanos sería ideal, en términos de institucionalidad y voluntad política, el Mercosur parece estar limitado.

Finalmente, el debate lanzado por las preguntas de la segunda sesión se concentró en la dificultad de establecer prioridades en la lucha por los derechos humanos, en la superposición institucional que se da tanto a nivel nacional como regional a la hora de afrontar problemas en la materia y en la importancia de la participación de la sociedad civil en la denuncia de violaciones a los derechos humanos.

 

ESTA ACTIVIDAD SE REALIZÓ CON EL APOYO DE LA UNIÓN EUROPEA EN EL ÁMBITO DE LA ACCIÓN JEAN MONNET.